Los milicianos del Estado Islámico en las puertas del Golán

Hasta ahora Israel -que hasta no hace mucho tenía la atención concentrada en la lluvia de misiles disparados por Hamas desde la Franja de Gaza- no se ha enfrentado directamente contra los fanáticos milicianos fundamentalistas “sunnis” del auto-proclamado Califato, al que se conoce actualmente como “Estado Islámico”. Las cosas, sin embargo, pueden de pronto cambiar. 

Un escenario eventual puede, quizás, ser el que está en torno a las “Alturas del Golán”, un territorio sirio que ha estado ocupado por Israel desde 1967, cuando la “Guerra de los Seis Días”. 

Allí ha estado además desplegada, desde 1974, una fuerza de paz de las Naciones Unidas, con los tradicionales cascos azules. Cuando los fundamentalistas islámicos secuestraron -hace algunas semanas - a 45 de sus efectivos, en este caso provistos por Fiji, la fuerza de paz (luego de la liberación de los efectivos fijianos) se “reubicó” en lo que se llama la posición “Alfa”, esto es del lado israelí. Por esto, ya no ocupa posiciones de “interposición”. Por razones obvias de seguridad. 

En 1981, recordemos, Israel decidió unilateralmente “anexar” las Alturas del Golán. Hecho que no ha sido reconocido por la comunidad internacional. Cuando, en el 2011, comenzó la actual dura guerra civil en Siria, Israel desplegó una división de su ejército profesional en el Golán, territorio sobre el cual Israel ha mantenido control desde 1974, cuando -de hecho- terminara la guerra entre Israel y Siria, que formal y técnicamente -pese a la relativa estabilidad de la frontera aún continúa- aún no ha concluido.

Desde hace algunas semanas, sin embargo, las fuerzas de “Jabhat al-Nusra”, un grupo de violentos fanáticos milicianos vinculados con el Estado Islámico, se apoderaron de la localidad de Quneitra, donde está emplazado el único paso fronterizo operativo que existe entre Siria e Israel en la zona. Lo hicieron, como es habitual, con sus banderas y uniformes negros desplegados, derrotando a un fatigado contingente del ejército sirio que responde al clan de los Assad y que estaba entonces defendiendo el paso. Por segunda vez, desde que los fundamentalistas ya lo habían capturado, circunstancialmente, en junio del 2013. 

Con ello, lo cierto es que el Estado islámico controla ahora casi toda la frontera que, en esa zona, separa a Siria de Israel. Por esa razón, no sorprende que las sirenas hayan empezado ya a sonar también en el Golán. 

Esto ocurrió concretamente en un pueblo habitado por los drusos: Majdal Shams. Porque, desde Siria, un misil había sido lanzado, como siempre indiscriminadamente, por los insurgentes sobre esa localidad. 

Al día siguiente, Israel derribó un pequeño avión de observación no-tripulado enviado desde Siria. Este último hecho demuestra la alta capacidad militar de los fundamentalistas, que hasta disponen de este tipo avanzado de elemento. 

Según datos del Brigadier General del ejército israelí Ofek Buchris se han registrado ya 15 diferentes ataques en la zona de frontera cercana al Golán. Pero la mayoría se atribuye a grupos vinculados con Hezbollah e Irán. Otros a las fuerzas que responden al Estado Islámico. 

Las fuerzas de paz de las Naciones Unidas, recordemos, fueron objeto de ataques desde fines del mes de agosto. Primero el contingente filipino, que sufriera la captura de 72 de sus efectivos, los que fueron luego liberados, dejando al contingente de paz en estado de alto nerviosismo. Lo que se agravó enseguida cuando, horas después, los milicianos del Estado Islámico capturaron a 45 cascos azules provenientes de Fiji, que permanecieron algunos días en cautiverio sin que el pedido inmediato de que fueran liberados, formulado directamente por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, encontrara inicialmente algún eco. Tras algunos días, como hemos señalado antes, las fuerzas de paz capturadas fueron liberadas y se produjo el re-despliegue al que aludimos más arriba. En el interior de Israel. 

El campamento de las Naciones Unidas, por ello, está ahora emplazado en el interior mismo de Israel, donde permanece custodiado por las fuerzas de infantería israelitas. En su nuevo emplazamiento, los cascos azules permanecen ahora casi sin salir, envueltos en preocupación. 

En junio pasado, Israel bombardeó, con aviones, algunas posiciones militares sirias, cuando ellas -de pronto e intempestivamente- mataran a un menor inocente, disparando cobardemente, desde el otro lado de la frontera. 

Las acciones militares en el interior de Siria, entre las fuerzas alawitas, leales al gobierno, y los insurgentes fundamentalistas “sunnis”, han llenado a la zona toda de alerta y una cuota de justificado temor. 

La población civil vive hoy con angustia. Por ahora, sin embargo, las acciones bélicas no han cruzado la frontera. Si lo hacen, Israel -que ciertamente se ha mantenido alejada de la guerra civil siria- tendrá un nuevo frente abierto, cuyos militares deberán atender prestamente. Y están listos para hacerlo. 

El foco de la peligrosa expansión jihadista está en Siria y sus alrededores. Por ahora, en la zona del Golán hay fuego errático y repentino. Aunque es también cierto que Israel derribó allí a un caza de las fueras del clan Assad. Un “Sukoi 24”, que probablemente se había desviado de su ruta y se adentró casi mil metros en el territorio de Israel. Hacía tres décadas que algo así no sucedía. 

Pero todo es posible cuando el enemigo tiene las características que corresponden a los distintos bandos que, con una alta peligrosidad, combaten encarnizadamente en la cada vez más compleja y menos comprensible guerra civil que azota a Siria.

CATEGORÍAS: Israel, Medio Oriente
ISSN: 1022-9833